Nunca digas nunca

Nunca digas nunca

Esta canción la compuse y grabé hace unos meses en una sola tarde, como a mí me gusta. Quería hacer algo potente y esto es lo que salió.

La historia

Un ejecutivo agresivo que en los años del boom inmobiliario ganaba una pasta, no, lo siguiente, tiene un día un accidente de moto y se queda parapléjico en una silla de ruedas. Maldice su suerte porque cuando tuvo el accidente venía de rechazar un trabajo en el extranjero donde, ganando menos, iba a poder ayudar a mucha gente a resolver su problema de acceso al agua potable.

Lo peor de todo es que el accidente le pilló en el momento en que él se había embarcado en negocios un poco dudosos que le acabaron de hundir cuando estalló la burbuja inmobiliaria.

Ahora, con un pensión que apenas le da para pagar el piso compartido con otros dos compañeros también en silla de ruedas, se saca algún dinerillo tocando sus propias canciones en la calle.

Estando en éstas, ve venir a una ejecutiva agresiva, de esas de traje-chaqueta gris ceñido y taconazos, que le recuerda a él mismo unos años atrás y le canta esta canción.

La grabación

En esta ocasión toco yo todos los instrumentos.

Las dos guitarras están grabadas con una Gibson SG standard a través del Behringer V-Amp Pro

El bajo es el Variax 700 con el sonido del Standard Bass a través del Behringer Bass V-Amp Pro.

La batería es mi Roland DT-3.

La canción

 

La letra

Un momento, señorita, escúcheme esta canción.
Se la ve tan bonita y llama tanto la atención
que puede que a usted le sirva la historia de este bufón
y si aprende igual evita verse en mi situación.
Tómese un minuto, aproveche la ocasión.
Tómese un minuto, aproveche la ocasión.

Yo era un tio con suerte, con dinero y guapetón;
pude dar un buen golpe, lanzarme a por la ocasión.
Como todo me sabía a poco dejé pasar aquel filón
y tres meses más tarde una moto me partió en dos
y ahora toco por unas monedas y su compasión
y ahora toco por unas monedas y su compasión.

Nunca digas nunca.

Disfruta lo que puedas.
De la cuna a la tumba
hay (¡ay! ¡ay!) muchas sorpresas.