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sábado, 24 febrero 2024

Pedro Sánchez, el insoportable

EspañaPedro Sánchez, el insoportable

Este artículo no entra en las propuestas y críticas que hicieron los candidatos en el debate electoral de ayer sino sólo en uno de los aspectos formales del debate que fueron las constantes interrupciones de Pedro Sánchez al candidato del partido popular, Núñez Feijoo, para rectificarle en todos y cada uno de los puntos que no era de su agrado haciendo caso omiso, en ocasiones, de las instrucciones de los moderadores.

Durante todo el debate estuvo nervioso e interrumpiendo constantemente a Núñez Feijoo y parecía que no podía aceptar en ningún momento que la otra parte le llevase la contraria. En cuanto el partido el candidato del partido popular hacía una afirmación que le contrariaba, el candidato socialista se saltaba el turno de palabra e interrumpía las Núñez Feijoo para corregirle, un tostón, vaya.

Viendo como se desenvolvió ayer Pedro Sánchez en el debate, surge la duda de cómo debe ser el trabajo en sus equipos, ahora mismo en el Gobierno. Es de suponer que en los equipos de Pedro Sánchez sólo debe haber personas que le escuchen atentamente y asientan a todo lo que diga porque de lo contrario se llevarían un rapapolvo inmediato de su jefe y ya se sabe que cruzarse en el camino de Pedro Sánchez dentro del PSOE supone la muerte política del ingenuo que haya tenido tal ocurrencia.

Es fácil imaginarse un Consejo del Gobierno con todos los ministros asintiendo a lo que dice el amado líder sin mover un músculo hasta la hora del aplauso final a su brillante intervención y después, al salir cada uno por su puerta dar un respiro de alivio después de tragarse semejante filípica.

Todo esto se entiende si se mira cómo ha sido la carrera política de Pedro Sánchez, abriéndose paso a machetazos hasta llegar a la presidencia del Gobierno y dejando un reguero de cadáveres políticos a sus espaldas sin la más mínima contemplación.

Los primeros pasos en la política

Pedro Sánchez logró ascender desde sus primeros días como militante socialista hasta convertirse en el presidente del Gobierno de España. Sánchez se unió al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en sus años de juventud, pero su liderazgo ha estado plagado de controversias. Su ascenso en el partido fue impulsado más por ambiciones personales que por una verdadera conexión con las necesidades del electorado. Sus decisiones y acciones han generado divisiones internas y han debilitado la credibilidad del PSOE como fuerza política.

Durante su mandato como secretario general del PSOE, Sánchez ha sido objeto de críticas por su manejo autoritario y su falta de transparencia. En 2016, su obstinación por imponer su voluntad llevó a una división interna que culminó con su dimisión. Sin embargo, su regreso al liderazgo del partido en 2017 estuvo marcado por sospechas de manipulación de las primarias internas, lo que levantó dudas sobre la legitimidad de su liderazgo.

La moción de censura y el caos político

La moción de censura presentada por Sánchez contra el presidente Mariano Rajoy fue un claro ejemplo de su táctica oportunista y su falta de respeto por las instituciones democráticas. Aprovechándose de la debilidad de la situación política, Sánchez se alzó con el cargo de presidente del Gobierno sin contar con un respaldo popular contundente, de hecho con los peores resultados históricos del PSOE pero con una sorprendente habilidad para pactar sin miramientos con partidos de todo el espectro político, incluidos los que se declaran antiespañoles o que llevan a condenados por terrorismo en sus listas. Esto generó un clima de incertidumbre y una inestabilidad política que ha perjudicado al país.

La gestión económica de Sánchez ha dejado mucho que desear. Sus políticas han llevado a un aumento descontrolado de la deuda pública, comprometiendo la estabilidad financiera del país a largo plazo. Sus decisiones basadas en populismo y la falta de una estrategia económica sólida han dañado la confianza de los inversores y han debilitado el crecimiento y el empleo en España, pese a contratar cientos de miles de nuevos empleados públicos y los esfuerzos por de su Ministra de Trabajo por falsear los datos inventándose los fijos discontinuos.

Durante su mandato, Sánchez ha socavado el prestigio de las instituciones democráticas. Su constante confrontación con los poderes judiciales y la designación de políticos fieles al PSOE pero sin experiencia para cargos jurídicos de alta exigencia técnica ha debilitado la separación de poderes y ha generado una sensación de politización en la toma de decisiones. Además, su enfoque en la polarización y la imposición de su agenda, en cooperación con Podemos, ha resultado en un retroceso en las libertades individuales y en el respeto a los derechos fundamentales.

El futuro incierto de Pedro Sánchez

A pesar de las críticas y los cuestionamientos, Pedro Sánchez se mantiene en el poder. Sin embargo, su futuro político es incierto. Su mala gestión económica, el aumento de la deuda pública y el desprestigio de las instituciones han generado descontento en amplios sectores de la sociedad. El resultado de las próximas elecciones determinará su futuro político y ahora mismo todos los escenarios están abiertos, desde una continuidad serena al mando de la nave socialista hasta una rebelión interna que acabe con su mandato. Las urnas dictarán sentencia.

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