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jueves, 20 junio 2024

Pulso entre usuarios y Microsoft por Windows 10

Ciencia y tecnologíaPulso entre usuarios y Microsoft por Windows 10

En los próximos dos o tres años vamos a ver uno de los episodios más interesantes del panorama tecnológico de los últimos años. Por un lado nos encontramos a Microsoft, ya con su nuevo sistema operativo Windows 11, que supuestamente ofrece una mayor seguridad a los usuarios y por el otro lado está una legión de usuarios de Windows 10, que no dejan de preguntarse por qué es necesario cambiar de sistema operativo si el que tienen es rápido, bastante seguro y funciona perfectamente en sus equipos actuales.

El hecho es que Windows 10 sigue demostrando su popularidad y solidez en el mercado de los sistemas operativos, incluso cuando Microsoft ha anunciado a bombo y platillo el fin su mantenimiento en octubre de 2025. Según los últimos datos, la cuota de mercado de Windows 10 ha alcanzado el 70%, mientras que Windows 11, lanzado con gran expectativa en 2021, ha visto una disminución en su adopción, cayendo al 25.65%. Este artículo que está usted leyendo, por ejemplo, se ha escrito en un ordenador que funciona como la seda gracias a Windows 10 y que no tiene el hardware obligatorio para soportar Windows 11.

El éxito continuo de Windows 10 se puede atribuir a varios factores clave. En primer lugar, el sistema operativo ha logrado una aceptación masiva debido a su estabilidad y compatibilidad con una amplia gama de hardware y software. Muchos usuarios, después de las decepciones con el desastroso Windows Vista, el fugaz Windows 7 y el fracasado Windows 8, encontraron en Windows 10 un refugio seguro y eficiente que resolvía muchos de los problemas de sus predecesores. Esta estabilidad ha fomentado una base de usuarios leal que, hasta ahora, ha mostrado resistencia a cambiar a Windows 11.

Windows 11, a pesar de sus mejoras en seguridad y rendimiento, ha chocado con varios obstáculos que han frenado su adopción. Los requisitos de hardware más estrictos, incluyendo la necesidad de TPM 2.0, han excluido a muchos dispositivos antiguos que todavía son perfectamente funcionales con Windows 10. Esta barrera ha hecho que muchos usuarios prefieran continuar con un sistema operativo que ya conocen y que funciona bien en su hardware actual.

Además, algunas de las decisiones de diseño y funcionalidad en Windows 11 no han sido bien recibidas por todos. La integración de características de inteligencia artificial, la presencia de anuncios y ventanas emergentes y algunos cambios en la interfaz de usuario han sido puntos de fricción. Para muchos, estos cambios no sólo no justifican la necesidad de aprender y adaptarse a un nuevo sistema operativo sino que refuerzan su intención de seguir usando  Windows 10 porque se ajusta exactamente a sus necesidades.

El problema se agrava por el hecho de que muchas empresas y organizaciones han construido sus infraestructuras en torno a Windows 10. Migrar a un nuevo sistema operativo no es una tarea sencilla y requiere tiempo, recursos y planificación. Las organizaciones deberán asegurarse de que todas sus aplicaciones y sistemas sean compatibles con Windows 11, lo que puede implicar actualizaciones de software y hardware adicionales y eso significa mucho tiempo y dinero.

Microsoft debe encontrar formas de incentivar la adopción de Windows 11. Esto podría incluir la simplificación de los requisitos de hardware, la mejora de la experiencia del usuario y la reducción de las fricciones asociadas con la transición. Además, la compañía necesita comunicar de manera efectiva los beneficios de Windows 11, particularmente en términos de seguridad y nuevas funcionalidades, para convencer a los usuarios y empresas de que el cambio es necesario y valioso porque hasta ahora lo que se conoce es que es otro Windows mucho más gordo que el anterior y que está mucho más abierto a que Microsoft te meta a la fuerza publicidad y funciones de IA que son, en realidad, violaciones sistemáticas de privacidad, incompatibles con el concepto de de ordenador personal.

Pese a todo, los usuarios de Windows 10 deben empezar a planificar su transición o buscar alternativas. La actualización a Windows 11 no solo garantizará la seguridad y el soporte continuos, sino que también permitirá a los usuarios aprovechar las últimas innovaciones y mejoras tecnológicas. En teoría, desde Microsoft se afirma que es crucial que tanto usuarios individuales como empresas no pospongan esta transición hasta el último momento, para evitar los riesgos asociados con el uso de software desactualizado y sin soporte.

Como decía al principio, lo que va a ocurrir a partir de octubre de 2025 va a ser un pulso interesante entre los usuarios y Microsoft. Teniendo en cuenta que todavía quedan en algunas empresas ordenadores funcionando con Windows XP para controlar equipos médicos e industriales, no sería de extrañar que muchas compañías decidiesen seguir manteniendo sus ordenadores hasta que se caigan a pedazos o resulten totalmente inutilizables, lo que va a ocurrir dentro de cuatro o 5 años de uso adicionales. En cuanto a los usuarios particulares, me imagino que la mayoría optaremos por seguir manteniendo también Windows 10 hasta que el hardware resulte absolutamente obsoleto y nos impida hacer las tareas habituales con las que debe cumplir un ordenador personal.

No tengo yo tan claro que Microsoft vaya a abandonar totalmente su sistema operativo aunque haya anuncio que termina el soporte por estas dos razones:

  • En realidad el soporte sí va a seguir existiendo para empresas que decidan pagar una cuota de 70 euros por PC el primer año y 140 anuales el segundo, es decir, que Windows 10 se va a seguir actualizando, diga lo que diga Microsoft.
  • La existencia de un virus o la revelación de una puerta trasera en Windows 10 que pudiera suponer la destrucción o inutilización de un tercio o un cuarto de los ordenadores de todo el mundo, que serán los que seguirán utilizando Windows 10 después de octubre del 2025, es algo que ninguna compañía puede permitir y dudo mucho que el mismísimo Gobierno de Estados Unidos permita a una compañía arruinar millones de ordenadores por una decisión comercial. Esos millones de usuarios también son votantes y eso pesa mucho en Estados Unidos.

Y por supuesto, en cualquier caso, y ahí está Linux Mint, que es exactamente igual que Windows 10, se instala exactamente igual y quedará Usted libre para siempre de las decisiones de Microsoft. Yo ahí lo dejo. 🙂

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