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martes, 23 julio 2024

La basura espacial no son tornillos sueltos

Ciencia y tecnologíaLa basura espacial no son tornillos sueltos

La empresa de retirada de basura orbital Astroscale ha compartido una imagen espectacular captada por el satélite Active Debris Removal de Astroscale-Japan (ADRAS-J).

Tomada desde una distancia de apenas cincuenta metros, la imagen muestra una gran pieza de basura espacial: la etapa superior de un cohete de unos once metros de longitud que lleva quince años en órbita terrestre baja tras el lanzamiento de un satélite de observación terrestre para Japón en 2009. Astroscale ha descrito este contacto como una primicia mundial.

La agencia espacial japonesa seleccionó a Astroscale, con sede en Tokio, para su programa de Demostración de Retirada Comercial de Basura (CRD2), y ADRAS-J forma parte de esta iniciativa. Estudiar de cerca un trozo de basura espacial permite a Astroscale conocer perfectamente su estado y movimientos antes de retirarlo. Los datos recogidos permitirán a una futura misión realizar una aproximación segura, agarrarla con un brazo robótico y lanzarla hacia la Tierra para que se desintegre en su reentrada en la atmósfera terrestre.

Los desechos espaciales en órbita terrestre baja comprenden no sólo partes enteras de cohetes, sino también satélites fuera de servicio y fragmentos resultantes de colisiones entre estas piezas. La NASA afirma que hay millones de piezas de basura espacial orbitando la Tierra a treinta mil kilómetros por hora, lo que supone un peligro para los satélites en funcionamiento que prestan servicios vitales, así como para las estaciones espaciales tripuladas por humanos, como la Estación Espacial Internacional y la estación espacial china.

Desde hace años, la comunidad internacional se esfuerza sin mucho éxito por encontrar el modo de retirar de forma segura y eficaz los restos, que según la NASA ascienden a cerca de 6.000 toneladas.

La misión de Astroscale ha sido el primer intento de acercarse, identificar y examinar el estado de un gran trozo de basura espacial para evaluar su órbita y estado. Los esfuerzos para maniobrar la nave ADRAS-J hacia la pieza de chatarra se iniciaron en febrero utilizando GPS y datos de observación terrestre. El nueve de abril, ADRAS-J detectó con éxito los restos del cohete gracias a su cámara de a bordo, lo que allanó el camino para la fase de aproximación de la misión de observación.

Cuando ADRAS-J se acercó a unos pocos kilómetros de los restos, el equipo desplegó una cámara de infrarrojos a bordo que utilizó algoritmos de navegación para una aproximación final automática y segura. En mayo, ADRAS-J se acercó a unos cincuenta metros de la pieza de basura espacial, hasta un punto desde el que pudo captar imágenes detalladas, incluida la foto que encabeza esta página. ADRAS-J intentará ahora acercarse aún más a los restos para captar imágenes más detalladas aunque, a mí que me perdonen, pero sigo sin entender cómo podemos tener imágenes superdetalladas de la Luna a cuatrocientos mil kilómetros y no podemos tener imágenes perfectas de un cohete flotando a cincuenta metros.

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