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domingo, 21 abril 2024

El bluff de los BRICS

MundoEl bluff de los BRICS

La semana pasada, del 24 al 26 de agosto, se celebró en Sudáfrica, en Johannesburgo la XV cumbre de los BRICS en la que han participado Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Este grupo de países, además de un nombre bonito, los ladrillos, son una especie de reencarnación del antiguo movimiento de los países no alineados. Más allá de eso no tienen entre ellos nada en común y sólo han conseguido hacerse unas bonitas fotos y rellenar mucho espacio en la prensa pese a no haber conseguido poner en marcha ningún proyecto común.

Desde el punto de vista político el fracaso de la cumbre se entiende porque los países miembros son absolutamente distintos entre sí: junto a la dictadura nacionalsocialista China está la democracia brasileña o India y frente a la cleptocracia rusa de los yates y las mansiones en las costas europeas está la paupérrima Sudáfrica. Cada uno de esos países tiene su propia agenda y dadas sus condiciones lo normal es que choquen las aspiraciones de unos y otros. Por ejemplo, Rusia quiere un bloque antioccidental, mientras que Brasil, Sudáfrica e India son plenamente occidentales. Eso sin contar que la India y China tienen en las fronteras del Himalaya abiertas disputas territoriales con muertos encima de la mesa lo cual va a tardar muchos años en  resolverse porque se trata de un verdadero choque de trenes en las cumbres.

Desde el punto de vista económico el fracaso de la cumbre ha sido absoluto porque también son totalmente distintas las agendas de cada uno de los países miembros. Mientras la India trata de abrirse al comercio internacional y convertirse en la factoría lobal que ha venido siendo China en las últimas décadas, Rusia sólo intenta conseguir clientes que le compren su gas y su petróleo para seguir manteniendo la desastrosa guerra de ocupación que está llevando a cabo en Ucrania, lo cual, a su vez, no le importa nada en absoluto a Sudáfrica, que bastante tiene con intentar aumentar sus exportaciones de productos agrícolas y mineros al primer mundo y resolver los problemas raciales a los que se enfrenta.

En cuanto a la aspiración de tener una moneda común que pudiese de alguna manera hacer frente al dólar, el fracaso de la cumbre ha sido tan evidente que los ministros de la India o de Sudáfrica han reconocido que el tema no ha llegado a estar siquiera encima de la mesa. Es cierto que los líderes de los países que forman este grupo de los BRICS le tienen cierta ojeriza al billete verde americano pero también es cierto que todos ellos saben que sus economías dependen de que los dólares sigan circulando a toda velocidad desde los bolsillos de los estadounidenses hasta sus empresas exportadoras. Cada vez que se plantea el tema de la moneda común salen a la luz un montón de preguntas sin respuesta que explican perfectamente por qué el dólar va a seguir siendo la moneda universal durante muchos años. Por ejemplo ¿está China dispuesta a renunciar a las exportaciones a Estados Unidos en dólares? ¿Aceptaría cualquiera de los países que forman los BRICS sustituir al dólar por el remimbi chino? Cualquiera que tenga un mínimo conocimiento de historia reciente sabe lo complicado que ha sido para Europa llegar a tener una moneda común, el euro, aún tratándose de países fronterizos entre sí con sociedades y economías prácticamente iguales; cuesta trabajo imaginarse que países tan distintos como China y Sudáfrica puedan ni siquiera plantearse tener una moneda común a corto medio plazo.

En lo que sí han triunfado las miembros de los BRICS ha sido en obtener una gran cobertura mediática mundial y en iniciar un movimiento para ampliar la influencia de del grupo invitando a nuevos países que, siendo también absolutamente distintos a los miembros actuales, llevarán al grupo hacer mucho más bonito y a conseguir mejores fotografías para la prensa mundial pero también lo hará mucho más ineficiente y con objetivos mucho más difusos e inalcanzables. Como decía al principio de este artículo todo este movimiento político recuerda lejanamente cada vez más al movimiento de los países no alineados que existió durante la guerra fría. El problema de esa formulación es que el mundo ha cambiado mucho desde que el planeta vivió la pugna entre el imperio estadounidense y el imperio soviético. Viendo dónde están hoy el dólar y el rublo se puede deducir fácilmente quién ganó aquella guerra.

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