Un buen chilindrón deja ver los pimientos y huele a sofrito bien trabajado. El pollo se cocina rodeado de tomate, cebolla y jamón hasta quedar tierno, con una salsa roja que conserva el carácter de las verduras. No hace falta triturarla: parte del encanto está en encontrar las tiras de pimiento entre los trozos de carne.
Es un guiso apropiado para llevar la cazuela a la mesa y repartir sin prisas. El trabajo principal se concentra al principio, al dorar el pollo y ablandar las hortalizas. Después basta un hervor moderado, una tapa entreabierta y comprobar que el tomate no se queda sin humedad.
Ingredientes que dan carácter al plato
Los pimientos rojos aportan dulzor y los verdes un punto vegetal más marcado. Escógelos firmes, con piel tersa y sin zonas blandas. El tomate triturado en conserva es una opción práctica y regular; no debe ser tomate frito, que ya contiene otros condimentos y modifica el sofrito.
El jamón se corta en dados pequeños para repartir su sabor. Usa una pieza que comerías con gusto, sin necesidad de reservar un producto caro para una cocción prolongada. Como su sal se libera en la salsa, conviene salar el pollo con moderación y rectificar solo al terminar.
Para cuatro personas funciona bien un pollo troceado de aproximadamente kilo y medio. Las piezas con hueso conservan su forma durante la cocción. Si mezclas muslos y pechuga, controla esta última por separado porque puede alcanzar su punto antes.
Curiosidades de sus ingredientes y su preparación
El portal oficial de turismo de España sitúa el pollo al chilindrón en Aragón y recoge una preparación con pollo, pimientos, tomate, cebolla y jamón de Teruel. Esa asociación regional está documentada, aunque no obliga a afirmar que existe una sola receta familiar válida.
El jamón tiene aquí una función distinta a la de un adorno al emplatar: entra en la cazuela y participa en el sabor del conjunto. En la versión que sigue se emplean pimientos de dos colores y una cantidad moderada de jamón. Es una adaptación doméstica de esa combinación, no una reproducción literal de una fórmula institucional.
Cómo preparar pollo al chilindrón
Cuatro raciones de plato principal. Dificultad fácil. Preparación: 20 minutos. Cocción: 65 minutos. Reposo: 5 minutos. Total: 1 hora y 30 minutos.
Ingredientes para cuatro personas
- 1,5 kg de pollo crudo troceado, con hueso
- 250 g de pimiento rojo limpio
- 200 g de pimiento verde limpio
- 500 g de tomate triturado en conserva
- 200 g de cebolla pelada
- 100 g de jamón serrano en dados
- 2 dientes de ajo pelados, unos 8 g
- 100 ml de vino blanco seco
- 100 ml de agua, más hasta 100 ml si hace falta
- 35 ml de aceite de oliva virgen extra
- 3 g de sal y 0,5 g de pimienta negra molida
Sustituciones y ajustes
Puedes sustituir el tomate de conserva por 650 g de tomate maduro pelado y troceado; quizá necesite unos minutos más para perder agua. Si usas solo pimiento rojo, conserva los 450 g totales y espera una salsa más dulce. El jamón es definitorio en esta versión: omitirlo cambia el plato y requiere revisar la sal.
Preparación paso a paso
- Corta la cebolla en tiras finas y los pimientos en tiras de 1 cm. Pica el ajo. Seca el pollo y sazona con la sal y la pimienta medidas. Deja el jamón preparado en dados pequeños para incorporarlo sin detener el sofrito.
- Calienta el aceite en una cazuela de unos 28 cm a fuego medio-alto. Dora el pollo en dos tandas durante 12 minutos en total. Busca color en la superficie, sin pretender cocinarlo por dentro. Reserva en un plato limpio para recoger también los jugos.
- Baja a fuego medio. Añade cebolla y pimientos y rehoga unos 12 minutos, removiendo. Las verduras deben perder rigidez y empezar a brillar. Incorpora el ajo y el jamón y cocina 2 minutos más, evitando que el ajo se tueste demasiado.
- Agrega el tomate y sofríe 10 minutos a fuego medio-bajo. Remueve el fondo a menudo hasta que el tomate pierda su aspecto acuoso. Vierte el vino fuera de la llama, vuelve al fuego y cocina 3 minutos sin tapar.
- Devuelve el pollo con sus jugos. Añade 100 ml de agua, mezcla con cuidado y tapa dejando una abertura. Mantén un hervor suave durante unos 26 minutos. Gira las piezas a mitad de cocción y utiliza la reserva de agua si la salsa comienza a pegarse.
- Comprueba la ternura y mide 74 °C durante al menos 1 segundo en el centro del pollo sin apoyar la sonda en hueso. Si necesita más tiempo, continúa a fuego bajo. Cuando esté listo, deja reposar 5 minutos. Prueba la salsa y decide entonces si necesita más sal.
Detalles para acertar con el punto
Una cazuela estrecha obliga a apilar las piezas y dificulta el dorado. Es mejor trabajar por tandas que subir el fuego hasta quemar el aceite. Tampoco tapes el sofrito desde el principio: la humedad retenida retrasa la concentración del tomate.
Si el tomate parece ácido, prolonga su sofrito con un poco de agua antes de añadir el pollo. El azúcar no es imprescindible y puede ocultar el sabor de los pimientos. La textura final debe ser jugosa, con verduras reconocibles y sin una capa abundante de agua en el plato.
Presentación y acompañamientos
Reparte una pieza de muslo y otra de contramuslo o una combinación equivalente por persona. Coloca las tiras de pimiento sobre la carne y sirve la salsa al lado. Patatas cocidas o pan de miga firme acompañan sin añadir más grasa.
Un tinto joven servido fresco encaja con el jamón y el sofrito. Si prefieres una bebida sin alcohol, el agua con gas combina bien con la intensidad del tomate. Para recalentarlo, usa fuego suave y mueve la cazuela por las asas para no romper las piezas. Al recalentar, alcanza 74 °C en el centro durante 15 segundos. Refrigera pronto en recipientes poco profundos y consume en dos días. Mantén el frigorífico a 4 °C o menos.








