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viernes, 14 junio 2024

La NASA trae a la tierra un trozo de asteroide

Ciencia y tecnologíaLa NASA trae a la tierra un trozo de asteroide

Una de las misiones más emocionantes y exitosas de la NASA en los últimos tiempos es la Misión OSIRIS-REx, una hazaña asombrosa de la exploración espacial que nos ha acercado a la comprensión de nuestro sistema solar como nunca antes.

La historia de la Misión OSIRIS-REx comenzó hace más de una década, cuando la NASA formuló un ambicioso plan para enviar una nave espacial a un asteroide distante, recoger muestras de su superficie y traerlas de vuelta a la Tierra. El objetivo de esta misión era el asteroide Bennu, un pequeño mundo que orbita el Sol en las profundidades del espacio.

Bennu, un objeto celeste de aproximadamente 500 metros de diámetro, es una verdadera cápsula del tiempo de nuestro sistema solar. Se cree que se formó hace miles de millones de años y contiene pistas cruciales sobre los materiales y las condiciones que dieron origen a nuestro sistema solar. Pero llegar hasta él y traer muestras de su superficie representaba un desafío monumental.

La nave espacial OSIRIS-REx, cuyo nombre es una abreviatura de “Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, Security-Regolith Explorer” (Explorador de Orígenes, Interpretación Espectral, Identificación de Recursos y Seguridad-Regolito), se lanzó el 8 de septiembre de 2016, desde la Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral en Florida. Su misión era llegar a Bennu y recoger muestras de su superficie antes de regresar a la Tierra.

Para alcanzar su destino, la nave espacial tuvo que viajar una distancia impresionante de mil millones de millas (aproximadamente mil seiscientos millones de kilómetros). Este viaje de siete años lo convirtió en uno de los más largos y desafiantes de la historia de la exploración espacial. Durante su travesía, OSIRIS-REx realizó maniobras de asistencia gravitatoria alrededor de la Tierra y Marte para ajustar su trayectoria y velocidad.

Después de su largo viaje, OSIRIS-REx finalmente llegó a Bennu en diciembre de 2018. A medida que se acercaba al asteroide, la nave espacial comenzó a realizar observaciones detalladas para seleccionar el lugar de recogida de muestras más seguro y científicamente interesante. Esta elección fue crucial, ya que determinaría la calidad de las muestras que se recolectarían.

El proceso de selección de un sitio de recogida de muestras no fue tarea fácil. Bennu resultó ser un mundo lleno de sorpresas, con una superficie rocosa cubierta de rocas, guijarros y cráteres. Sin embargo, después de meses de análisis, el equipo de la misión identificó un lugar adecuado llamado “Nightingale”, un cráter de unos 16 metros de diámetro.

El 20 de octubre de 2020, OSIRIS-REx realizó una maniobra audaz para tocar la superficie de Bennu y recolectar muestras. Utilizando un brazo especial llamado TAGSAM (Touch-And-Go Sample Acquisition Mechanism), la nave espacial descendió lentamente y tocó brevemente la superficie del asteroide. Durante este breve contacto, el TAGSAM disparó una ráfaga de nitrógeno comprimido para levantar partículas de regolito, el material superficial de Bennu, que luego fueron atrapadas en el colector de muestras.

El proceso de recolección de muestras fue un éxito, y OSIRIS-REx pasó varios minutos en la superficie de Bennu antes de emprender su viaje de regreso a la Tierra. A medida que se alejaba del asteroide, la nave espacial tomó imágenes espectaculares de Bennu, documentando su hazaña y proporcionando datos valiosos para la ciencia.

Ayer 24 de septiembre de 2023, después de un viaje de regreso de casi dos años, la cápsula de retorno de muestras (SRC) de OSIRIS-REx hizo su entrada triunfal en la atmósfera terrestre. Esta cápsula contenía las preciosas muestras de Bennu, cuidadosamente almacenadas en su interior. La entrada en la atmósfera marcó el inicio de una fase crítica de la misión, ya que la cápsula tuvo que soportar temperaturas extremas y fuerzas gravitatorias intensas antes de aterrizar de manera segura.

El aterrizaje de la SRC tuvo lugar a las 8:52 a.m. MT (16:52 en España) en una zona específica del Campo de Pruebas y Entrenamiento de Utah del Departamento de Defensa, cerca de Salt Lake City. El momento fue histórico y emocionante, ya que marcó la culminación de años de planificación, desarrollo y ejecución.

Las muestras recogidas de Bennu son un tesoro científico. Se espera extraer de ellas información sobre la composición química y mineralógica del asteroide, así como pistas sobre cómo se formó y evolucionó a lo largo de la historia del sistema solar. Estas muestras permitirán a los científicos realizar investigaciones detalladas en laboratorios de todo el mundo y proporcionarán información crucial sobre los materiales que existían en nuestro sistema solar antes de que se formaran los planetas.

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