¿De verdad que la Bolsa sigue subiendo?

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Lo que estamos viendo en Wall Street en las últimas semanas no es normal porque el S&P 500 ha superado los 7.000 puntos e incluso ha alcanzado los 7.022,95 puntos mientras la guerra entre Estados Unidos e Irán sigue generando incertidumbre geopolítica (que están aprovechando, como nadie, los youtubers dedicados a la política internacional y los temas militares). 😀

Desde mi punto de vista, este comportamiento refleja una desconexión deliberada entre la realidad geopolítica y la narrativa financiera, ya que los inversores han decidido centrarse en las expectativas de paz más que en los hechos actuales, lo que explica por qué el Nasdaq también ha marcado máximos históricos impulsado por el sector tecnológico.

Es especialmente significativo que este optimismo se mantenga incluso cuando el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, ha sufrido interrupciones graves, lo que en condiciones normales habría provocado fuertes correcciones bursátiles y una huida hacia activos refugio. No sé si es simplemente que nos hemos dado cuenta de que todas las crisis del petróleo de décadas anteriores eran infundadas o sí los mercados están hartos de vivir siempre al borde del abismo y han decidido que el estado de crisis es el new normal.

Por ahora yo diría que el mercado no está ignorando el riesgo sino que está apostando abiertamente a que ese riesgo es provisional (como teodas las decisiones de Trump), lo que convierte esta subida en una especie de voto de confianza hacia una resolución rápida del conflicto, aunque esa confianza pueda parecer excesiva.

Europa duda mientras Estados Unidos acelera

Mientras Wall Street avanza con decisión, Europa muestra un comportamiento mucho más prudente, con caídas en índices como el Ibex 35 que ha perdido los 18.200 puntos en un contexto de creciente incertidumbre sobre las negociaciones de paz .

Esto puede ser una señal de que hay una divergencia clara entre culturas inversoras, ya que el mercado estadounidense parece más dispuesto a anticipar escenarios positivos mientras el europeo mantiene una postura más cauta ante la posibilidad de que las negociaciones fracasen o se prolonguen más de lo previsto.

Los inversores europeos, además, tienen más presente el impacto directo del conflicto sobre la economía real, especialmente en lo relativo a la energía, la inflación y el comercio internacional, lo que explica que no se sumen con la misma intensidad a la euforia que domina en Estados Unidos porque para ellos el problema de la energía no existe sino que la subida de precios del petróleo se ha traducido en un aumento de sus ventas al exterior. Por si acaso alguien no lo sabe, conviene recordar aquí que Estados Unidos no es el primer exportador mundial de petróleo porque no quiere y prefiere procesarlo en sus refinerías y ser el primer exportador mundial de gasolina y otros derivados del petróleo que le aportan mucho más valor añadido; tontos no son.

Los sectores ganadores y perdedores en tiempo real

Uno de los aspectos más interesantes de esta situación es cómo el conflicto no afecta por igual a todos los sectores, lo que permite observar con bastante claridad qué partes del mercado están descontando crecimiento y cuáles están sufriendo el impacto directo de la incertidumbre.

Por ejemplo, el sector tecnológico ha liderado las subidas en Estados Unidos, con el Nasdaq encadenando una racha alcista muy significativa impulsada por compañías que siguen generando beneficios sólidos incluso en entornos complejos. Me imagino que es porque todas empresas tecnológicas piensan que en su modelo del negocio el precio del petróleo es un factor irrelevante y que van a poder seguir progresando mientras ofrezcan productos y servicios innovadores, aunque la economía vaya comme ci, comme ça.

En cambio, el sector del lujo en Europa ha mostrado debilidad, con caídas relevantes en compañías como Kering o Hermès debido a la reducción del turismo y la menor demanda en regiones directamente afectadas por el conflicto .

Lo que viene

Mi impresión es que el mercado está adelantando acontecimientos con una confianza que puede resultar prematura, especialmente teniendo en cuenta que el propio Fondo Monetario Internacional ya ha recortado previsiones de crecimiento global y advierte de un impacto económico significativo derivado del conflicto .

La clave estará en si las negociaciones entre Estados Unidos e Irán llegan realmente a buen puerto o si se producen nuevos episodios de tensión que obliguen a los inversores a replantear sus expectativas, algo que el propio mercado parece no estar descontando con suficiente prudencia.

También habrá que vigilar el comportamiento de los bonos y la inflación, ya que los rendimientos del Tesoro estadounidense se mantienen elevados y reflejan que, bajo la superficie del optimismo bursátil, siguen existiendo tensiones importantes en el sistema financiero, porque yo no acabo de entender qué es lo que pasa con el déficit y la deuda estadounidense: todos vemos al rey desnudo pero nadie quiere ser el que se pierda la fiesta por decírselo.

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