Los gurullos son pequeñas piezas de pasta que convierten un caldo de conejo y hortalizas en un plato de cuchara sustancioso. Su forma alargada recuerda a un grano, aunque se elaboran con masa de trigo. Se añaden al final para que absorban sabor sin perder toda su consistencia.
En esta receta se combinan con conejo de granja, garbanzos cocidos, patata, tomate y pimientos. Utilizar garbanzos ya cocidos permite concentrarse en el punto de la carne y de la pasta. El guiso debe llegar caldoso a la mesa porque los gurullos siguen absorbiendo líquido después de apagar el fuego.
Elegir la pasta y preparar el conejo
Los gurullos secos se encuentran en tiendas de productos almerienses y en algunos supermercados. Busca piezas pequeñas, algo irregulares y con forma de huso, más gruesas en el centro y estrechas en los extremos. La pasta industrial uniforme de tipo piñón no tiene exactamente la misma forma ni el mismo comportamiento.
Pide un conejo de granja troceado en porciones medianas. Los cortes pequeños permiten una cocción manejable pero conviene revisar las posibles esquirlas de hueso. Los garbanzos de bote deben pesarse una vez escurridos. La patata ayuda a dar cuerpo al caldo y el sofrito de tomate y pimientos construye el sabor sin necesidad de un caldo previo.
Una pasta ligada a la cocina almeriense
Sabores Almería recoge los gurullos con carnes de caza y con conejo de granja, además de variantes costeras con productos del mar. La pasta es el elemento común, mientras que el acompañamiento cambia según la disponibilidad de ingredientes y la zona.
Esa misma fuente describe su formación manual a partir de pequeñas porciones de masa y señala que hoy pueden comprarse ya elaborados. Cocinarlos con conejo doméstico permite preparar una versión accesible sin atribuir a una carne joven los tiempos más largos que podría necesitar una pieza de caza.
Cómo preparar gurullos con conejo
Ficha: cuatro raciones de plato principal. Dificultad baja-media. Preparación inicial: 20 minutos. Dorado y sofrito: 30 minutos. Cocción con caldo: 50-55 minutos, incluyendo patatas y pasta en los momentos indicados. Reposo: cinco minutos. Total: aproximadamente 1 hora y 45-50 minutos. Trabajo activo: unos 40 minutos. No hay remojo al utilizar garbanzos cocidos.
Ingredientes para cuatro personas
- 800 g de conejo de granja, troceado y con hueso.
- 180 g de gurullos secos.
- 240 g de garbanzos cocidos y escurridos.
- 300 g de patatas peladas.
- 1 cebolla de unos 160 g limpia.
- 100 g de pimiento verde y 100 g de pimiento rojo, limpios.
- 250 g de tomate maduro rallado, sin piel.
- 2 dientes de ajo, unos 8 g.
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra.
- 3 g de pimentón dulce.
- 1 hoja de laurel.
- 0,1 g de hebras de azafrán, opcionales.
- 6 g de sal y 0,5 g de pimienta negra molida.
- 1,3 litros de agua y hasta 400 ml de agua caliente para ajustar el caldo.
Alternativas sin confundir el resultado
Si no encuentras gurullos, una pasta pequeña de trigo de unos 180 g permite hacer una adaptación. Sigue el tiempo de su envase y vigila la absorción: no la presentes como equivalente exacto. El arroz requiere otra proporción de líquido y no es el sustituto elegido para esta receta. También puedes cambiar el conejo por 800 g de pollo con hueso, comprobando su cocción por separado.
Para partir de garbanzos secos necesitarías unos 100 g, remojados y cocidos previamente hasta que estén tiernos. Esa preparación añade varias horas y queda fuera del tiempo de la ficha. No introduzcas garbanzos secos directamente en el guiso: el conejo y la pasta estarían listos mucho antes.
Preparación paso a paso
- Organiza los ingredientes. Seca el conejo y revisa los cortes. Pica la cebolla y el ajo y corta los pimientos en dados pequeños. Escurre y aclara los garbanzos. Pela las patatas y córtalas en trozos de unos dos centímetros, terminando cada corte con un pequeño giro del cuchillo para dejar una superficie irregular.
- Dora el conejo. Calienta el aceite en una cazuela de unos cinco litros a fuego medio-alto. Sazona la carne con 3 g de sal y la pimienta. Dórala en dos tandas durante 10-12 minutos en total. Retírala a un plato limpio: todavía no está cocinada por dentro.
- Haz el sofrito. Baja a fuego medio y añade cebolla y pimientos a la misma cazuela. Cocina 10-12 minutos, removiendo para soltar el fondo dorado. Incorpora el ajo un minuto. Aparta brevemente del fuego, mezcla el pimentón y añade enseguida el tomate para que no se queme.
- Concentra y moja. Cocina el tomate seis u ocho minutos a fuego medio hasta que pierda buena parte del agua. Devuelve el conejo con los jugos de su plato, añade el laurel y vierte 1,3 litros de agua. Si utilizas azafrán, aplástalo ligeramente y agrégalo. Lleva a ebullición y reduce a un hervor suave.
- Cuece la carne antes de la pasta. Cocina unos 20 minutos con la tapa entreabierta. Añade las patatas y continúa otros 15 minutos. Comprueba el conejo: la carne debe ceder al pinchar cerca de la articulación. Si sigue firme, continúa antes de incorporar los gurullos y retira las patatas si ya están hechas.
- Incorpora garbanzos y gurullos. Cuando el conejo esté prácticamente tierno y la patata haya avanzado, añade ambos. Cocina a fuego medio-suave durante 10-15 minutos o el tiempo indicado en la pasta. Remueve por el fondo con delicadeza para que los gurullos no se peguen.
- Vigila el líquido. Prueba un gurullo: no debe quedar duro en el centro. Añade agua caliente de reserva en tandas de 100 ml si el guiso se seca. Debe haber caldo visible entre los ingredientes al pasar la cuchara. Un hervor muy fuerte evapora líquido sin mejorar el punto de la pasta.
- Termina y reposa brevemente. Prueba el caldo y añade la sal restante solo en la cantidad necesaria. Comprueba que la carne está completamente cocinada y que la patata se deja atravesar sin resistencia. Retira el laurel, apaga y espera cinco minutos antes de repartir. No alargues ese reposo si quieres conservar un resultado caldoso.
Gurullos caldosos en plato hondo
Sirve un reparto equilibrado de pasta, garbanzos, hortalizas y conejo en platos hondos calientes. Advierte al servir de la presencia de huesos porque la pasta y el caldo pueden ocultar los pequeños. También puedes deshuesar las piezas al final y devolver la carne a la cazuela antes del reposo.
El pan es opcional y basta una porción pequeña. Un rosado seco combina con el tomate y la carne suave del conejo. Si buscas una opción sin alcohol, el agua con una rodaja de limón servida aparte aporta frescura sin cambiar el sabor del guiso.
Para adelantarlo, prepara la base de conejo y hortalizas y refrigérala pronto en recipientes pequeños, antes de dos horas. Incorpora los gurullos cuando vayas a comer. Si guardas el plato terminado, la pasta absorberá caldo y necesitarás añadir agua al recalentarlo.








