La merluza a la plancha resuelve una comida con pocos ingredientes, pero exige prestar atención a dos cosas: la humedad del pescado y la temperatura de la sartén. Cuando ambas están controladas, aparece una superficie ligeramente dorada mientras el interior conserva sus lascas jugosas. El ajo, el perejil y el limón completan el plato sin ocultar su sabor.
Esta versión utiliza lomos con piel y sin espinas grandes. La piel ayuda a sostenerlos durante la cocción y permite darles la vuelta con menos riesgo de que se deshagan. No hace falta una plancha profesional: una sartén amplia en buen estado y una espátula ancha resultan suficientes.
Lomos de merluza y un aliño sencillo
Pide cuatro porciones del centro de la merluza, de grosor parecido. Los extremos de la cola también son buenos, pero se hacen antes y complican una tanda uniforme. El peso indicado corresponde al pescado limpio; comprar una pieza entera con cabeza y espina requiere más cantidad. Revisa los lomos con los dedos y retira las espinas que hayan quedado con unas pinzas.
Si utilizas merluza congelada, descongélala en un recipiente dentro de la nevera siguiendo el envase y sécala especialmente bien. La humedad exterior enfría la sartén y genera vapor. El ajo se cocina por separado para que no termine negro mientras esperas a que el pescado alcance su punto. El limón se reserva para servir: un baño prolongado antes de cocinar cambia la textura superficial.
Una misma denominación con distintas procedencias
El informe del Ministerio de Agricultura sobre la merluza distingue varias especies comerciales, entre ellas la europea, la argentina y las del Cabo. Por tanto, el nombre que aparece en el mostrador no cuenta toda la historia. Consultar la especie y la procedencia de la etiqueta ayuda a comparar productos sin dar por hecho que todas las piezas son idénticas. Consulta la fuente.
Esa diversidad también explica por qué conviene cocinar según el grosor real del lomo y su comportamiento en la sartén. Una pieza más fina puede estar lista cuando otra todavía necesita calor en el centro. Para esta preparación importa más comprar cortes regulares que perseguir un tiempo único válido para cualquier merluza.
Cómo preparar merluza a la plancha
Cuatro raciones de plato principal. Dificultad: fácil. Preparación: 15 minutos. Cocción: 12-14 minutos usando una plancha amplia o dos sartenes. Sin reposo obligatorio. Tiempo total: 27-29 minutos. La descongelación, si hace falta, se realiza previamente según el envase.
Ingredientes para cuatro personas
- 800 g de lomos de merluza crudos con piel y sin espinas, en cuatro porciones de unos 200 g y 2,5 cm de grosor
- 2 dientes de ajo, unos 8 g pelados
- 8 g de hojas de perejil fresco
- 35 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 limón de unos 120 g
- 4 g de sal fina
Sustituciones y ajustes
Puedes usar cuatro rodajas de merluza de unos 250 g cada una, con su espina central; necesitarás comprobar el punto junto a la espina. Si eliges bacalao fresco en igual peso limpio, obtendrás una adaptación de carne más firme. El bacalao salado no se incorpora directamente: requeriría desalado previo y un ajuste de la sal.
Preparación paso a paso
- Lava el limón y el perejil. Seca este último y pícalo fino. Pela los ajos y córtalos en láminas regulares. Divide el limón en cuatro gajos. Prepara un plato limpio para el pescado cocinado, distinto del que contiene los lomos crudos.
- Seca la merluza con papel de cocina por las dos caras, sin apretarla hasta deformarla. Revisa de nuevo las espinas. Mantén los lomos refrigerados mientras organizas el resto de ingredientes; no necesitan pasar media hora sobre la encimera.
- Pon 20 ml de aceite y el ajo en un cazo pequeño. Calienta a fuego medio-bajo durante 2-3 minutos, hasta que las láminas empiecen a dorarse. Retira del fuego antes de que adquieran un color marrón y reserva. El calor residual terminará de tostarlas.
- Calienta una plancha amplia a fuego medio-alto durante unos 2 minutos. Reparte los 15 ml de aceite restantes sobre los lomos y sazónalos con los 4 g de sal. Colócalos con la piel hacia abajo, dejando separación. Si no caben, utiliza dos sartenes o cocina en tandas y cuenta unos 10 minutos adicionales.
- Cocina unos 5 minutos por la piel. Al principio puedes mantener cada pieza suavemente apoyada con la espátula durante unos segundos para evitar que se arquee. Después no la arrastres. Introduce la espátula por debajo cuando la piel se desprenda con facilidad y dale una sola vuelta.
- Cocina aproximadamente otros 5 minutos a fuego medio. El centro debe perder su aspecto translúcido y separarse en lascas húmedas. Para controlar el anisakis, AESAN indica alcanzar al menos 60 °C durante un minuto en toda la pieza; comprueba la parte más gruesa con una sonda y prolonga la cocción si hace falta. El dorado exterior por sí solo no basta.
- Reparte el pescado inmediatamente. Añade el perejil al aceite de ajo ya fuera del fuego y distribúyelo sobre los lomos. Sirve un gajo de limón por persona para que cada cual ajuste la acidez sin empapar la superficie dorada.
Presentación y acompañamientos
Coloca cada lomo con la cara dorada visible y reparte las láminas de ajo en una capa ligera. Lleva los platos a la mesa calientes, aunque no abrasadores. Una guarnición de patata cocida o judías verdes encaja bien si quieres completar el menú; se prepara aparte y no está incluida en los tiempos de esta receta.
Como bebida, el agua con gas aporta frescura sin tapar el pescado. Conviene tener la mesa preparada antes de encender la plancha: dejar los lomos esperando bajo una tapa ablanda la superficie y sigue cocinando su interior. Si necesitas adelantar trabajo, deja únicamente el ajo laminado y el perejil limpio en la nevera.








