El chimichurri cambia el carácter de unos filetes a la plancha con una mezcla de perejil, ajo y vinagre. La carne conserva su sabor y la salsa añade frescor, acidez y un punto de orégano. Es una forma práctica de variar una comida cotidiana sin preparar un guiso ni encender el horno.
La salsa se hace primero para que repose mientras organizas la mesa. Después se cocinan los filetes en una plancha amplia y se sirven inmediatamente, con el chimichurri distribuido solo sobre una parte de la superficie. Así puedes apreciar el dorado y ajustar la cantidad de aliño en cada bocado.
Filetes tiernos y una salsa que se pueda masticar
Pide filetes de cadera de alrededor de 1,5 cm de grosor, cortados de forma transversal a las fibras y sin nervios gruesos. Para cuatro personas bastan 800 g de carne limpia. La cadera permite preparar raciones generosas sin recurrir necesariamente al solomillo. Evita filetes con zonas muy finas que se sequen antes de que el resto esté listo.
El perejil debe tener hojas verdes y firmes. Lávalo, escúrrelo y sécalo antes de picarlo para no aguar la salsa. Aprovecha los tallos más finos y descarta los leñosos. El ajo se pica muy pequeño: encontrar trozos grandes y crudos puede dominar toda la preparación.
El vinagre de vino aporta una acidez directa y el aceite une los ingredientes sin necesidad de batidora. Esta versión lleva orégano seco y una pequeña cantidad opcional de guindilla. El resultado debe conservar trocitos visibles de hierbas, no convertirse en una crema verde uniforme.
Una salsa vinculada a la mesa del asado
El portal oficial Visit Argentina incluye el chimichurri entre los acompañamientos del asado criollo de La Pampa. Lo presenta dentro de una comida que puede reunir carnes, ensaladas y otros platos compartidos. Esa relación ayuda a entender su función: ofrecer un contrapunto aromático a los sabores tostados de la parrilla.
No hace falta convertir una de sus muchas variantes domésticas en una fórmula única. En esta receta se mantiene una base sencilla y fácil de encontrar en España. Prepararlo para unos filetes a la plancha es una adaptación cotidiana: la salsa conserva su carácter aunque la carne no se haya cocinado sobre brasas.
Cómo preparar filetes de ternera con chimichurri
Raciones: cuatro de plato principal. Dificultad: fácil. Preparación: 15 minutos. Reposo inicial de la salsa: 15 minutos. Cocción: 12-16 minutos en dos tandas. Tiempo total: 42-46 minutos. La salsa continúa reposando durante la cocción. Necesitas un cuenco, un cuchillo afilado, una plancha y pinzas.
Ingredientes para cuatro personas
- 4 filetes de cadera de ternera de 200 g cada uno, peso limpio en crudo.
- 10 ml de aceite de oliva para la plancha.
- 4 g de sal fina para la carne.
- 20 g de perejil fresco, peso de hojas y tallos tiernos limpios.
- 2 dientes de ajo pelados, unos 8 g.
- 60 ml de aceite de oliva suave para el chimichurri.
- 25 ml de vinagre de vino tinto.
- 15 ml de agua potable.
- 2 g de orégano seco.
- 2 g de sal fina para la salsa.
- 0,5 g de pimienta negra molida.
- 0,5 g de guindilla seca en copos, opcional.
Sustituciones y ajustes de sabor
La babilla tierna cortada para plancha puede sustituir a la cadera en la misma cantidad y grosor. Si utilizas vinagre de vino blanco, conserva los 25 ml: la salsa tendrá un perfil algo diferente. El cilantro puede gustarte, pero reemplazar todo el perejil cambia de forma notable el sabor de esta versión. Para reducir el picante, omite la guindilla sin modificar los demás ingredientes.
Preparación paso a paso
- Prepara las hierbas. Lava el perejil bajo el grifo y sécalo bien con papel de cocina o una centrifugadora de ensalada. Pícalo a cuchillo. Pela los ajos, retira cualquier parte deteriorada y pícalos muy finos.
- Mezcla el chimichurri. Disuelve los 2 g de sal de la salsa en el vinagre y el agua. Incorpora el ajo, el orégano, la pimienta y la guindilla opcional. Añade el perejil y los 60 ml de aceite. Remueve con una cuchara y deja reposar 15 minutos en el frigorífico.
- Organiza la carne. Seca los filetes con papel y reparte los 4 g de sal. Mantén las piezas que esperan su turno refrigeradas. Separa un plato limpio para la carne cocinada y no reutilices sin lavar el recipiente que contenía los filetes crudos.
- Calienta la plancha. Ponla a fuego medio-alto durante unos 4 minutos, dentro del tiempo de preparación. Pincela con una parte de los 10 ml de aceite. Debe estar caliente, pero no despedir humo denso. Cocina dos filetes por tanda para no enfriar excesivamente la superficie.
- Dora y termina. Marca los filetes aproximadamente 2 minutos por cara. Reduce a fuego medio y continúa 2-4 minutos más, girando según sea necesario. Comprueba con una sonda fina introducida por el lateral que el centro alcance 70 °C durante 2 minutos. Repite con la segunda tanda y el aceite restante.
- Añade la salsa. Remueve de nuevo el chimichurri porque el aceite tiende a separarse. Coloca una cucharada sobre cada filete recién cocinado y lleva el resto a la mesa en un cuenco limpio. No calientes toda la salsa en la plancha: perdería su carácter fresco.
Una plancha llena no cocina más deprisa
Si amontonas los cuatro filetes en un recipiente pequeño, acumularás líquido y será difícil conseguir un dorado uniforme. Es preferible usar dos sartenes a la vez si quieres servir todas las raciones simultáneamente. Otra opción es cocinar dos tandas y llevarlas a la mesa conforme terminan, sin mantener la primera durante mucho tiempo sobre calor residual.
Prepara únicamente el chimichurri que vayas a necesitar y mantenlo refrigerado mientras espera. El ajo y las hierbas en aceite no convierten la mezcla en una conserva. Tampoco devuelvas al cuenco una cuchara que haya tocado carne cruda.
Presentación con la salsa aparte
Sirve los filetes extendidos, con una franja de chimichurri que deje visible buena parte de la carne. Una ensalada de tomate o unas patatas cocidas, servidas aparte, combinan bien con la acidez del aliño. No hace falta añadir otra vinagreta intensa a la guarnición.
Para beber, un tinto joven acompaña el conjunto sin resultar pesado. Una limonada casera poco dulce o agua con gas son alternativas sin alcohol que encajan con el perejil y el vinagre. Ofrece el cuenco de salsa con una cuchara propia para que cada persona ajuste su ración.








