Cocido montañés

Ocio y culturaCocido montañés

El cocido montañés se reconoce por la combinación de alubias blancas y berza. La verdura no es un adorno: aparece repartida por todo el guiso y aporta un sabor que equilibra las carnes de cerdo. El resultado se toma con cuchara, con un caldo ligado por la propia legumbre.

Para cocinarlo en casa interesa trabajar las alubias y la berza por separado al principio. Así puedes controlar la dureza de las hojas, el punto de cada ingrediente y la cantidad de caldo. La unión final permite que todo se integre sin sacrificar la textura de las alubias.

La berza tiene mucho que decir

Elige berza de hojas firmes y sin zonas amarillentas. Retira el nervio central grueso antes de pesarla y córtala en tiras pequeñas. Una hoja grande y fibrosa necesita más tiempo que una tierna. No conviene sustituirla sin más por una pequeña cantidad de espinacas: estas se deshacen antes y tienen un sabor bastante distinto.

Las alubias blancas de tamaño medio funcionan bien porque permiten una cucharada equilibrada. La costilla aporta carne y hueso, mientras que la panceta, el chorizo y la morcilla forman un compango moderado. Utiliza costilla fresca para controlar mejor la sal; si prefieres costilla adobada, revisa cómo cambia el aliño del conjunto antes de añadir pimentón.

Un cocido cántabro de alubias

El recetario de Turismo de España identifica el cocido montañés con Cantabria y recoge alubias blancas, berza y varias piezas de cerdo. Esa base lo distingue del lebaniego, en el que el protagonismo corresponde a los garbanzos. Compartir región y nombre de familia no convierte los dos platos en la misma receta.

La fuente oficial también contempla cocinar la berza aparte antes de reunir los componentes. Este método resulta especialmente útil cuando compras hojas de distintas edades o quieres retirar parte del agua de cocción de la verdura. No es necesario recurrir a harinas para espesar el caldo final.

Cómo preparar cocido montañés

Ficha: cuatro raciones de plato principal. Dificultad media. Preparación inicial: 20 minutos. Cocción: unas 2 horas y 40 minutos; la berza se hace en paralelo. Reposo: 15 minutos. Remojo: 12 horas. Total orientativo: 15 horas y 15 minutos. Trabajo activo: alrededor de 40 minutos. Una alubia más dura puede prolongar la cocción.

Ingredientes para cuatro personas

  • 320 g de alubias blancas secas.
  • 500 g de berza limpia, sin los nervios más gruesos.
  • 300 g de costilla fresca de cerdo, con hueso, en cuatro trozos.
  • 100 g de panceta fresca.
  • 120 g de chorizo para guisar.
  • 150 g de morcilla de arroz firme.
  • 250 g de patatas peladas.
  • 1 cebolla de unos 150 g limpia.
  • 2 dientes de ajo, unos 8 g.
  • 15 ml de aceite de oliva.
  • 2 g de pimentón dulce.
  • Hasta 5 g de sal.
  • 1,5 litros de agua de remojo, 1,8 litros para las alubias, 1,5 litros para la berza y hasta 500 ml de agua caliente de reserva.

Si no encuentras berza

Puedes emplear 500 g de col rizada tipo col de Milán, limpia, como adaptación doméstica. Comienza a comprobarla a los 15 minutos porque suele ablandarse antes. El repollo blanco da un resultado más dulce y menos vegetal. Conserva la misma cantidad de alubias y carnes; no intentes compensar la ausencia de berza añadiendo más embutido.

Preparación paso a paso

  1. Remoja las alubias. Déjalas 12 horas en la nevera cubiertas con el agua de remojo. Escurre y desecha el líquido. Revisa las legumbres y retira cualquier grano deteriorado.
  2. Pon en marcha la olla. Coloca las alubias en una cazuela de fondo grueso de unos seis litros con la costilla, la panceta y 1,8 litros de agua. Lleva a hervor y retira la espuma. Mantén la ebullición inicial unos 10 minutos y después reduce a un hervor suave.
  3. Cocina sin romper la legumbre. Deja la tapa entreabierta y revisa cada media hora. Añade agua caliente de reserva para mantener las alubias cubiertas. Pasados 60 minutos, incorpora el chorizo entero. No remuevas con energía: mueve la cazuela con pequeños vaivenes.
  4. Trabaja la berza aparte. Cuando las alubias lleven una hora, pon a hervir 1,5 litros de agua en otra olla. Añade la berza en tiras y cuece a fuego medio durante 30-40 minutos, hasta que los tallos finos cedan al morder. Escurre y conserva una pequeña cantidad de su agua por si quieres ajustar después el sabor del guiso.
  5. Prepara el sofrito. Pica la cebolla y el ajo. Calienta el aceite en una sartén a fuego medio-bajo y cocina la cebolla unos 12 minutos, sin tostarla. Agrega el ajo y dale un minuto. Retira la sartén del fuego, mezcla el pimentón y moja inmediatamente con 100 ml de caldo de las alubias.
  6. Une el guiso. Cuando las alubias estén casi tiernas, normalmente después de unas dos horas, incorpora la berza, el sofrito y las patatas cortadas en dados de dos centímetros. Cocina otros 25-35 minutos a fuego suave. Si la alubia sigue dura, espera antes de introducir la patata para que esta no se deshaga.
  7. Añade la morcilla. Introdúcela entera durante los últimos 15-20 minutos, siguiendo también las indicaciones de su fabricante. Si se abre con facilidad, caliéntala aparte en un cazo con caldo y repártela al servir. Prueba la sal solo cuando las carnes hayan terminado de aportar su sabor.
  8. Revisa y reposa. La costilla debe separarse con facilidad del hueso y la patata no ofrecer resistencia al cuchillo. Si sobra líquido, aplasta una cucharada de alubias y reincorpórala. Apaga, deja reposar 15 minutos y corta los embutidos para repartirlos.

Servir la berza con todo su protagonismo

Utiliza platos hondos calientes y reparte primero la mezcla de alubias y berza. Añade después un trozo de costilla y pequeñas porciones de chorizo, panceta y morcilla. El caldo debe envolver los ingredientes pero dejar reconocer la verdura. Si alguna costilla se ha desprendido, retira el hueso antes de servir.

El agua fresca funciona muy bien con el ahumado y el pimentón. Una cerveza sin alcohol de amargor moderado es otra opción. Si pones pan, elige una pequeña rebanada de hogaza para recoger el caldo sin convertir el acompañamiento en otra ración.

Enfría lo que sobre en recipientes poco profundos y refrigera dentro de las dos horas siguientes. Al llevar morcilla de arroz, consume los restos refrigerados al día siguiente. La patata puede perder textura al congelarse; si vas a guardar parte, cocina esa porción sin ella.


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