Olla podrida

Ocio y culturaOlla podrida

La olla podrida es un guiso de alubias rojas con carnes de cerdo y embutidos. El nombre no debe despistarte: se elabora con productos en buen estado y destaca por un caldo oscuro, sabroso y ligado. En esta versión doméstica la legumbre comparte espacio con costilla, oreja, panceta, chorizo y morcilla.

Es un plato contundente para servir como principal. La dificultad no está en una técnica complicada sino en acompasar la cocción de las alubias con la de las carnes. Prepararlas inicialmente en recipientes separados ofrece más control y evita que una pieza resistente obligue a deshacer el resto.

Alubia roja y carnes de cerdo

Si consigues alubia de Ibeas, su vinculación con la cocina burgalesa la convierte en una elección apropiada. También puedes utilizar una alubia roja de calidad, siempre de una sola partida. El color que desprenda durante la cocción formará parte del caldo, así que aquí no buscamos un líquido transparente.

Compra costilla fresca troceada y oreja limpia, lista para cocer. La oreja añade una textura flexible y gelatinosa que no se parece a la carne magra. La morcilla de Burgos contiene arroz y debe incorporarse tarde para que no se abra ni invada todo el caldo. Un chorizo para guisar aporta pimentón; no es necesario añadir además una mezcla de especias que tape la legumbre.

Un plato vinculado a Burgos

El portal de Turismo de Castilla y León incluye la olla podrida entre las especialidades de la gastronomía burgalesa. Su recetario recoge una combinación de alubias y productos del cerdo, con preparaciones que pueden incluir también relleno. Aquí se ofrece una versión sin ese añadido, con alubias rojas y una selección de carnes de cerdo.

El nombre ha dado pie a explicaciones populares diferentes. No es necesario elegir una etimología discutida para presentar la receta: lo comprobable y útil para cocinarla es su pertenencia a la familia de las ollas de legumbres y carnes. El largo hervor sirve para ablandar ingredientes frescos o correctamente conservados, nunca para rescatar productos deteriorados.

Cómo preparar olla podrida

Ficha: cuatro raciones de plato principal. Dificultad media. Preparación: 20 minutos. Cocción: unas 3 horas, con las dos ollas trabajando en paralelo. Reposo: 20 minutos. Remojo: 12 horas. Total orientativo: 15 horas y 40 minutos. Trabajo activo: unos 40 minutos. La dureza de la alubia puede añadir media hora o más.

Ingredientes para cuatro personas

  • 350 g de alubias rojas secas.
  • 300 g de costilla fresca de cerdo con hueso.
  • 180 g de oreja de cerdo limpia y cruda.
  • 100 g de panceta fresca.
  • 120 g de chorizo para cocinar.
  • 180 g de morcilla de Burgos firme.
  • 1 cebolla de unos 150 g limpia.
  • 2 dientes de ajo, unos 8 g.
  • 1 hoja de laurel.
  • Hasta 5 g de sal.
  • 1,5 litros de agua de remojo, 1,5 litros para las alubias, 1,2 litros para las carnes y hasta 500 ml adicionales si hacen falta.

Qué hacer si cambias una pieza

La oreja puede sustituirse por 250 g de manita de cerdo partida, con hueso y preparada por el carnicero. Necesitará comprobarse aparte y deshuesarse antes de servir; no ofrece el mismo rendimiento comestible. Si utilizas costilla salada o adobada, sigue su tratamiento previo y omite la sal inicial. Para reproducir esta versión con facilidad, la costilla fresca permite un control más previsible.

No sustituyas la morcilla de arroz por una de cebolla esperando idéntico resultado: el caldo y el corte de las rodajas cambian. Puede hacerse esa adaptación con el mismo peso, incorporándola cuando lo indique su fabricante.

Preparación paso a paso

  1. Remoja la alubia. Deja las alubias 12 horas en la nevera con 1,5 litros de agua. Escúrrelas y desecha el agua de remojo. Colócalas en una cazuela con 1,5 litros de agua limpia, media cebolla, los ajos pelados y el laurel.
  2. Da un hervor inicial. Lleva a ebullición y mantén un hervor franco durante 10 minutos. Después baja el fuego y continúa a fuego suave con la tapa entreabierta. Las alubias deben seguir cubiertas; añade parte del agua adicional cuando sea necesario.
  3. Cuece las carnes en paralelo. En otra olla coloca costilla, oreja, panceta y la otra media cebolla con 1,2 litros de agua. Lleva a ebullición, retira la espuma y baja el fuego. Cocina suavemente unas dos horas, comprobando cada pieza. Si la oreja continúa correosa, déjala más tiempo y retira las carnes tiernas.
  4. Incorpora el chorizo. Añádelo entero a la olla de las carnes después de la primera hora y cuécelo unos 45 minutos. No lo pinches. Extrae después las piezas listas y mantenlas cubiertas con caldo mientras esperas a las alubias.
  5. Reúne los sabores. Cuando las alubias estén casi tiernas, incorpora las carnes y 300-500 ml de su caldo colado. Hazlo poco a poco: necesitas un guiso caldoso pero no una sopa aguada. Retira antes las mitades de cebolla, el ajo y el laurel si prefieres una presentación limpia.
  6. Cocina la morcilla al final. Introdúcela entera y deja hervir muy suavemente 15-20 minutos, o el tiempo de su envase. Si la tripa es delicada, utiliza un cazo aparte con caldo de las carnes. Corta las rodajas una vez caliente, con un cuchillo afilado.
  7. Ajusta textura y sal. Prueba varias alubias. Deben conservar la piel sin un interior harinoso duro. Si el caldo está muy claro, aplasta una cucharada de alubias y reincorpórala. Mueve la cazuela por las asas y cocina cinco minutos más. Añade la sal necesaria después de probar.
  8. Deja reposar. Apaga y espera 20 minutos. Trocea la oreja y la panceta, reparte el chorizo y revisa que no queden huesos sueltos. La olla espesará algo durante el reposo; si necesitas aligerarla, añade un poco del caldo de carne reservado y vuelve a calentar.

Una cazuela para compartir

Sirve las alubias y su caldo en platos hondos y distribuye las carnes de forma proporcionada. La morcilla queda mejor colocada al final sobre el guiso para que las rodajas conserven su dibujo. Si llevas una cazuela a la mesa, colócala sobre un salvamanteles estable y mantén los bordes limpios.

Una rebanada pequeña de pan de hogaza basta como acompañamiento. Un tinto de Ribera del Duero joven encaja con la intensidad del plato; el agua con gas es una alternativa sin alcohol que refresca el paladar. Evita añadir patatas fritas u otra guarnición pesada.

Si sobra, reparte el guiso en recipientes bajos y refrigera antes de dos horas. Al llevar morcilla de arroz, consume la porción refrigerada al día siguiente. Reserva el caldo aparte si necesitas corregir el espesor al recalentar.


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