Macarrones con chorizo

Ocio y culturaMacarrones con chorizo

Los macarrones con chorizo son una comida de diario que no necesita complicarse para quedar bien. Una cebolla cocinada con paciencia, un chorizo sabroso y un tomate reducido forman una salsa que se mete en los tubos de pasta y les da un color rojizo muy apetecible.

La diferencia entre un plato jugoso y otro pesado suele estar en dos detalles: controlar la grasa del chorizo y no cocer los macarrones más de la cuenta. En esta versión no hay gratinado ni queso. Se termina todo en la sartén para que el sabor del embutido quede repartido por la salsa.

Elige un chorizo que puedas cocinar

Un chorizo de curación media, firme pero no excesivamente seco, se corta bien y mantiene una textura agradable después de pasar por la sartén. Evita las piezas muy duras si quieres encontrar rodajas tiernas. Puedes escoger dulce o picante, pero no hace falta añadir pimentón si el propio embutido ya aporta bastante.

La cebolla se pica pequeña y se ablanda antes de añadir el tomate. No conviene dejarla crujiente para intentar compensarlo después con una cocción fuerte de toda la salsa. El tomate triturado natural facilita la elaboración y permite regular la consistencia sin depender de una salsa comercial ya condimentada.

Los macarrones estriados retienen bien el sofrito. Utiliza una pasta seca de sémola de trigo duro y comprueba el tiempo del paquete. Hay formatos parecidos con grosores distintos: dos minutos de diferencia pueden transformar una pasta firme en unos tubos blandos que se rompen al mezclar.

Qué aporta el pimentón del chorizo

El Consorcio del Chorizo Español identifica entre los ingredientes principales de este embutido la carne y el tocino de cerdo, el pimentón, el ajo y la sal. Esa combinación explica por qué una cantidad moderada basta para dar carácter a una salsa de tomate.

El pimentón no solo colorea el chorizo. Al calentarlo, la grasa se vuelve rojiza y lleva parte de ese sabor al resto del plato. No todos los chorizos son ahumados ni todos pican: leer su denominación y sus ingredientes te ayuda a elegir el resultado antes de encender el fuego.

Cómo preparar macarrones con chorizo

Raciones: cuatro de plato principal. Dificultad: fácil. Preparación: 10 minutos. Cocción: unos 35 minutos. Reposo: ninguno. Tiempo total: unos 45 minutos, con la pasta cocida durante la reducción del tomate.

Ingredientes para cuatro personas

  • 360 g de macarrones estriados secos.
  • 180 g de chorizo de curación media, sin la piel si resulta dura.
  • 180 g de cebolla pelada.
  • 700 g de tomate natural triturado.
  • 15 ml de aceite de oliva virgen extra.
  • 100 ml de agua para ajustar la salsa, de los que puede sobrar una parte.
  • 3 litros de agua para cocer la pasta.
  • 15 g de sal para el agua de cocción y hasta 3 g para la salsa.

Variaciones de compra

Si utilizas chorizo fresco, córtalo con el cuchillo bien afilado y cocínalo completamente siguiendo las indicaciones del envase antes de dar por terminado el plato. No lo trates como un embutido curado listo para comer. La receta principal está calculada para una pieza de curación media.

Puedes utilizar 700 g de tomate entero en conserva y triturarlo antes de añadirlo. Si solo tienes tomate frito comercial, usa unos 500 g y reduce su cocción a 5-8 minutos: ya viene cocinado y suele contener aceite, sal y otros ingredientes. Prueba antes de añadir sal y considera esa versión una alternativa rápida.

Preparación paso a paso

  1. Prepara el corte. Pica la cebolla en dados pequeños. Corta el chorizo en rodajas de unos 4 mm y divide por la mitad las que sean muy grandes. Así habrá varios trozos por ración y no tendrás que cortar el embutido al comer.
  2. Marca el chorizo. Pon una sartén profunda de unos 28 cm a fuego medio con el aceite. Añade el chorizo y cocínalo durante 2-3 minutos, removiendo. Debe perfumar el aceite y dorarse ligeramente, sin ennegrecer los bordes.
  3. Retíralo y revisa la grasa. Saca el chorizo a un plato. Deja en la sartén aproximadamente 25 ml de grasa en total. Si la pieza ha soltado mucha, retira el exceso con una cuchara; si ha soltado poca, trabaja con lo que haya sin añadir más aceite automáticamente.
  4. Pocha la cebolla. Añádela y baja a fuego medio-bajo. Cocina unos 10 minutos, removiendo cada poco. Tiene que estar blanda y ligeramente dorada. Si se pega antes de ablandarse, utiliza 15 ml del agua prevista.
  5. Cocina el tomate. Incorpora el tomate triturado y 1 g de sal. Mantén un hervor suave durante unos 20 minutos. Remueve varias veces y añade parte de los 100 ml de agua si la salsa se espesa demasiado pronto. Durante los últimos 8 minutos devuelve el chorizo a la sartén.
  6. Cuece la pasta. Mientras se hace el tomate, hierve el agua, añade sus 15 g de sal y cuece los macarrones un minuto menos de lo indicado por el fabricante. Reserva 200 ml de agua de cocción y escurre sin aclarar bajo el grifo.
  7. Termina los macarrones. Agrégalos a la salsa con 50 ml del agua de cocción. Remueve a fuego medio 1-2 minutos hasta que queden bien cubiertos. Si utilizas una cazuela en vez de sartén, mezcla desde el fondo con suavidad para no romperlos.
  8. Prueba el conjunto. Comprueba una pieza de pasta y un poco de salsa. Utiliza el resto de la sal solo si hace falta. Sirve cuando la pasta esté firme pero agradable al morder y la salsa no deje agua separada en el fondo.

Errores fáciles de evitar

No dores el chorizo a fuego máximo. El pimentón puede amargar si se quema y ese sabor pasa enseguida al tomate. Si el fondo se ha ennegrecido, limpia la sartén antes de continuar; añadir tomate encima no recupera una grasa quemada.

Si los macarrones quedan secos, utiliza el agua reservada a cucharadas. No hace falta añadir más tomate frito a última hora ni un chorro de aceite. Si la salsa está muy líquida, redúcela antes de incorporar la pasta para no ablandar los macarrones intentando evaporar después.

Presentación y cómo aprovechar lo que sobre

Sirve en platos hondos, repartiendo el chorizo de manera equilibrada. Una ensalada de lechuga y pepino o unas verduras al vapor acompañan mejor que otra guarnición pesada. Para beber, agua fresca; si quieres una opción con alcohol, una cerveza rubia suave combina con el pimentón.

Refrigera las sobras pronto en un recipiente poco profundo y no las dejes más de dos horas a temperatura ambiente. Al recalentarlas, añade un poco de agua y remueve para repartir el calor. Comprueba que el conjunto alcance 70 °C durante dos minutos; el centro de una ración compacta tarda más en calentarse que los bordes.


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