La tortilla de patatas concentra toda la atención en la patata, el huevo y el aceite. Conviene cuidar especialmente la cocción del tubérculo: debe quedar suave antes de incorporarlo al bol y conservar algo de grasa adherida, sin llegar a empapar la mezcla.
La propuesta es una tortilla redonda para compartir, con el centro cuajado y una superficie ligeramente dorada. No pretende reproducir una tortilla semilíquida de restaurante. Con ocho huevos y una cantidad contenida de patata, puedes obtener una porción tierna que se sostenga en el plato sin necesidad de añadir leche ni otros ingredientes.
Tres ingredientes que necesitan equilibrio
La patata monalisa funciona bien por su equilibrio entre firmeza y suavidad. Escoge piezas de tamaño parecido para trabajar con comodidad y pésalas una vez peladas. Un aceite de oliva de sabor medio deja apreciar el huevo, mientras que uno muy amargo puede dominar una receta que tiene pocos elementos con los que compensarlo.
Los huevos deben tener la cáscara intacta y mantenerse refrigerados hasta el momento de utilizarlos. Aquí se emplean de tamaño L para evitar una mezcla demasiado espesa. La sal se divide entre la patata y el huevo: salar únicamente el bol puede dejar el interior de algunas láminas bastante insípido.
La tortilla de patadas esencial
La tortilla de patatas, por definición, no lleva cebolla pero, al igual que las gambas, el queso u otros muchos ingredientes, admite perfectamente que se le añada cebolla. Spain.info recoge la tortilla entre las tapas más populares de España y describe una base de huevo, patata y aceite, con la cebolla como incorporación frecuente pero no única.
Sólo faltaría que los congambistas o los conquesistas se unieran a los concebollistas para que la guerra de la tortilla de patatas llegase al rango de una contienda global.
Cómo preparar tortilla de patatas
Cuatro raciones de plato principal. Dificultad media. Preparación: 15 minutos. Cocción: 32-38 minutos. Escurrido: 5 minutos. Reposo final: 3 minutos. Total: 55-65 minutos.
Ingredientes para cuatro personas
- 8 huevos L, aproximadamente 440 g sin cáscara
- 650 g de patatas peladas
- 300 ml de aceite de oliva; se recupera el sobrante después de cocinar las patatas
- 6 g de sal
Sustituciones y ajustes
La patata agria puede sustituir a la monalisa en proporción uno a uno. Si se rompe con facilidad, remueve con menos frecuencia al final. Con huevos M, utiliza unos 440 g de huevo sin cáscara. No añadas agua o leche para compensar la falta de cebolla: es preferible ajustar la cantidad de patata y evitar una cocción excesiva del huevo.
Preparación paso a paso
- Lava las patatas ya peladas, sécalas y córtalas en láminas irregulares de 2-3 mm. Si alguna pieza es muy ancha, divídela antes de laminarla. Prepara una sartén honda para cocinar las patatas y otra antiadherente de 24 cm para cuajar la tortilla.
- Calienta el aceite a fuego medio y añade la patata cuidadosamente. Agrega 4 g de sal, mezcla y baja a fuego medio-bajo. Cocina 22-27 minutos. Remueve con una espumadera cada 3-4 minutos para que las láminas del fondo no se doren antes que las demás.
- Cuando las patatas se aplasten con facilidad y no presenten un centro firme, pásalas a un colador colocado sobre un bol resistente al calor. Déjalas escurrir y templar 5 minutos. No las presiones hasta dejarlas secas: basta con retirar el aceite que cae libremente.
- Bate los huevos en un bol grande con los 2 g de sal restantes. Incorpora la patata y remueve durante un minuto con una espátula. Debe haber huevo visible entre las láminas, que quedarán recubiertas. No conviertas el conjunto en un puré; conserva la mayor parte de los trozos.
- Calienta 10 ml del aceite recuperado en la sartén de 24 cm a fuego medio. Vierte la mezcla y alisa la superficie. Baja a fuego medio-bajo y cocina 5-6 minutos. Despega el contorno con una espátula flexible y comprueba que la base se mueve como una sola pieza.
- Fuera del fuego, coloca un plato llano sobre la sartén, sujeta ambos y da la vuelta. Desliza de nuevo la tortilla y cocina 5-6 minutos más a fuego bajo. Verifica 70 °C durante 2 segundos en el centro. Si falta temperatura, continúa a fuego suave sin fiarte solo del color exterior. Sirve en otro plato limpio tras 3 minutos de reposo.
Detalles para acertar con el punto
Una sartén demasiado pequeña produce una tortilla gruesa cuyo centro tarda en calentarse. Si solo tienes una de 20 cm, prepara dos unidades repartiendo el relleno y el huevo por igual. No intentes resolver la altura aumentando mucho el fuego, porque la base se endurecerá antes de que el interior esté listo.
La superficie puede quedar dorada sin formar una costra oscura. Si se pega al moverla, espera unos segundos y despega el borde con cuidado. Tirar de ella con una espátula rígida suele arrancar trozos que después dificultan el volteo.
Presentación y acompañamientos
Presenta la tortilla en cuñas para comer con cuchillo y tenedor o en cuadrados para una mesa de aperitivos. Un poco de pan y una ensalada de hojas aliñada por separado bastan como acompañamiento; las salsas abundantes taparían el sabor sencillo que caracteriza esta versión.
Si la preparas antes de comer, refrigérala en cuanto pierda el calor más intenso, siempre antes de dos horas. Guarda las sobras tapadas para consumirlas al día siguiente. Para una salida, transporta la fiambrera en una bolsa refrigerada.








