El pollo asado que se reserva para otra comida puede convertirse en un entrante con personalidad propia. Su carne ya tiene el sabor del horno y solo necesita un picado cuidadoso, una cebolla bien pochada y una bechamel que la envuelva sin secarla. Las croquetas permiten repartir una cantidad moderada de pollo entre cuatro personas sin que el relleno parezca escaso.
La clave está en aprovechar carne en buenas condiciones y conservarla correctamente desde el primer momento. No sirven para rescatar un asado que lleva demasiado tiempo fuera del frigorífico. Si no tienes restos, compra una porción de pollo asado sin salsa y pesa la carne después de retirar la piel y los huesos.
Los ingredientes que definen el relleno
El contramuslo suele aportar una textura más jugosa que la pechuga, aunque puedes combinar ambos. Desmenuza la carne y córtala después para evitar hebras largas que arrastren el relleno al morder. Retira cartílagos y pequeñas astillas de hueso con especial atención. La cantidad indicada corresponde a pollo ya cocinado y limpio.
La cebolla debe quedar blanda, dulce y sin bordes quemados. Pícala muy fina para que se integre en la bechamel. No añadimos la salsa del asado: puede contener mucha sal, grasa o especias y modificar la consistencia. La leche proporciona una base regular sobre la que se reconoce el sabor del pollo.
Curiosidades y contexto culinario
El aprovechamiento del pollo cocinado también aparece en versiones documentadas de la cocina televisiva. En Hogarmania, Karlos Arguiñano propone croquetas de pollo y huevo con carne de muslo desmenuzada. Esa preparación muestra que una pieza humilde puede convertirse en relleno una vez retirada la piel y separados los huesos.
Aquí el punto de partida es diferente: usamos pollo asado y no añadimos huevo duro a la masa. El huevo queda reservado para el empanado. Es una distinción pequeña pero importante, porque conserva el gusto del asado y evita presentar todas las croquetas de pollo como si fueran la misma receta.
Cómo preparar croquetas de pollo asado
Raciones: cuatro de entrante, unas 24 croquetas (el rendimiento varía con la evaporación). Dificultad: media. Preparación activa: 30 minutos, incluido el formado. Cocción: unos 60 minutos, incluida la fritura por tandas. Esperas: 20 minutos de templado, al menos 4 horas de enfriado y 20 minutos con el empanado. Tiempo total mínimo aproximado: 6 horas y 10 minutos. Las tareas simultáneas no se suman; una noche de reposo alarga el tiempo total y no el trabajo activo.
Ingredientes para cuatro personas
- 180 g de pollo asado, pesado sin piel ni huesos
- 80 g de cebolla pelada
- 500 ml de leche entera
- 50 g de mantequilla sin sal
- 10 ml de aceite de oliva para la cebolla
- 65 g de harina de trigo para la masa
- 0,2 g de pimienta negra molida
- De 0 a 2 g de sal, según el asado
Para empanar y freír
- 40 g de harina de trigo para la cobertura
- 2 huevos medianos, unos 100 g sin cáscara
- 120 g de pan rallado fino
- 700 ml aproximadamente de aceite de oliva suave o de girasol para freír
Sustituciones y ajustes
Puedes sustituir el pollo por 180 g de pavo asado limpio, aunque el resultado tendrá otro sabor. Si compras pollo asado muy especiado, descarta la piel y utiliza únicamente la carne. Para una versión con carne hervida mantén el mismo peso y asume un gusto más suave. No sustituyas la carne cocinada por pollo crudo dentro de la bechamel: el proceso y los tiempos dejarían de ser los de esta receta.
Preparación paso a paso
- Revisa el pollo cocinado y pica las hebras en trozos de menos de 1 centímetro. Déjalo refrigerado mientras cortas la cebolla en dados muy pequeños. Templa la leche en un cazo a fuego bajo sin llevarla a ebullición.
- Calienta los 10 ml de aceite en la cazuela y pocha la cebolla a fuego medio-bajo durante 10 minutos. Remueve hasta que esté translúcida y tierna. Añade la mantequilla y deja que se funda sin oscurecerse.
- Añade la harina destinada a la masa y remueve 2 minutos a fuego medio-bajo. Obtendrás una pasta, llamada roux, que sirve para espesar. No debe adquirir un color marrón: buscamos cocinar la harina conservando una base clara.
- Vierte la leche templada en cuatro incorporaciones. Bate con varillas después de cada una, hasta que la mezcla esté lisa, antes de añadir la siguiente. Cuando aparezcan las primeras burbujas, baja el fuego y cambia a una espátula.
- Cocina la bechamel unos 15 minutos a fuego suave, removiendo el fondo y las esquinas. Debe caer de la espátula en una cinta gruesa y dejar un surco breve al pasarla por la cazuela. Si todavía corre como una salsa, continúa unos minutos; el frío ayuda a formar pero no sustituye este cocinado.
- Añade el pollo picado cuando la bechamel haya espesado. Cocina todo junto 3 minutos más, removiendo para repartir las hebras. Agrega la pimienta y ajusta la sal después de probar la masa.
- Extiende la masa en una fuente limpia y poco profunda, formando una capa de unos 2 centímetros. Templa unos 20 minutos y refrigera enseguida, siempre antes de 2 horas; mantén el frigorífico entre 1 y 4 °C. Protege la superficie y deja enfriar al menos 4 horas, hasta que el centro esté firme.
- Divide la masa fría en unas 24 porciones de 30-35 g y forma óvalos cortos de unos 4 centímetros de largo. Prepara tres platos: harina de cobertura, huevos batidos y pan rallado. Pasa cada pieza por los tres en ese orden, sacudiendo la harina sobrante. Cubre extremos y uniones sin apretar hasta aplastarla.
- Coloca las piezas empanadas en una bandeja y refrigera 20 minutos. Mientras tanto, prepara una cazuela pequeña y profunda con el aceite de fritura, sin llenarla más de la mitad. Calienta a 170-175 °C, preferiblemente comprobándolo con termómetro. La cantidad indicada es para el baño y no se consume por completo.
- Fríe 4 o 5 piezas por tanda durante unos 3-4 minutos, girándolas con cuidado si no quedan totalmente cubiertas. Recupera la temperatura entre tandas. Retira con espumadera cuando estén doradas. Comprueba el centro con una sonda en una pieza de prueba: debe alcanzar 70 °C durante 2 minutos. Si falta calor interior, termina en horno precalentado a 160 °C, calor arriba y abajo, hasta cumplirlo.
- Escurre brevemente sobre papel y pasa a una rejilla sin apilar. No tapes la fuente: el vapor ablanda la corteza. Sirve tras un minuto de reposo. Los tiempos de fritura son orientativos y dependen del tamaño; evita hacer piezas grandes para que el exterior no se dore antes de calentar el centro.
Cómo corregir los problemas más habituales
Una masa fibrosa suele indicar que el pollo se ha dejado en hebras demasiado largas. No la tritures una vez terminada, porque perderías los tropezones: corta bien la carne antes de incorporarla. Si la cebolla conserva un crujido marcado, le ha faltado pochado. La fritura final no corrige ese defecto porque su objetivo principal es calentar el centro y dorar la cobertura.
Presentación y acompañamientos
Lleva las croquetas a la mesa recién escurridas, sobre una fuente amplia que permita cogerlas sin romperlas. La masa debe verse cremosa entre pequeñas fibras de pollo. Para convertir el entrante en parte de una cena, acompáñalo con verduras asadas servidas en otro plato.
Una cerveza rubia suave puede acompañarlas sin desplazar el gusto del asado. Como alternativa sin alcohol, un agua fresca o una cerveza 0,0 funcionan bien. Fríe solo las que vayas a servir y conserva el resto sin freír: el empanado recién hecho ofrece un contraste mucho más agradable.
Para adelantar trabajo, prepara la masa la víspera y empana cuando esté completamente fría. Si no vas a freír todas las piezas, congela las sobrantes sin freír, primero separadas y después en un recipiente cerrado con la fecha. Los tiempos anteriores corresponden a croquetas refrigeradas, no congeladas. Descarta los restos de huevo y pan usados para empanar.








