Los garbanzos quedan envueltos en una salsa de tomate y leche de coco que se prepara en una sola cazuela. Las espinacas entran al final para conservar su presencia y aportar un contraste vegetal. El resultado es cremoso, aromático y lo bastante sencillo como para resolver una comida entre semana.
Esta versión utiliza garbanzos de conserva y curry en polvo. No pretende reproducir una receta regional concreta: combina ingredientes fáciles de encontrar en España y permite regular la intensidad sin depender de una pasta preparada. La salsa debe cubrir la legumbre, no ocultarla bajo una cantidad excesiva de líquido.
Una salsa cremosa con ingredientes bien elegidos
Los garbanzos deben estar cocidos y tiernos antes de empezar. Revisa el peso escurrido del envase para reunir los 800 g necesarios. Las espinacas frescas pequeñas se incorporan enteras; si las hojas son grandes, córtalas en tiras y retira los tallos especialmente duros. Lávalas y escúrrelas para no añadir agua sin control.
Utiliza leche de coco para cocinar, sin azúcar añadido y con coco entre sus ingredientes principales. Una bebida de coco para desayunos suele estar mucho más diluida y no da la misma salsa. El curry en polvo es una mezcla: lee su composición y el nivel de picante. Para mantener la receta completamente vegetal, escoge un producto de especias sin ingredientes de origen animal.
Qué significa curry en esta receta
FundéuRAE explica la adaptación «curri» para el condimento de origen indio compuesto por distintas especias molidas. En el título se conserva la forma utilizada por el índice del recetario. Al comprarlo, conviene recordar que el nombre no define una fórmula idéntica en todos los fabricantes.
Eso tiene una consecuencia práctica: dos botes de curry pueden producir platos de color e intensidad diferentes con la misma cantidad. La cúrcuma suele dar tonos amarillos y otros componentes aportan aromas o picante. Aquí el tomate y el coco redondean la mezcla, pero no corrigen una dosis excesiva; es mejor empezar con un curry suave que intentar suavizar después toda la cazuela.
Cómo preparar curry de garbanzos y espinacas
Ficha: cuatro raciones de plato principal. Dificultad fácil. Preparación: 15 minutos. Cocción: 30–35 minutos. Reposo: 3 minutos. Total: 48–53 minutos. Trabajo activo aproximado: 25 minutos. No se necesita remojo porque los garbanzos se emplean ya cocidos.
Ingredientes para cuatro personas
- 800 g de garbanzos cocidos y escurridos.
- 300 g de espinacas frescas limpias.
- 300 g de tomate triturado de conserva.
- 300 ml de leche de coco para cocinar, sin azúcar añadido.
- 150 g de cebolla pelada.
- 8 g de ajo pelado.
- 10 g de jengibre fresco pelado.
- 30 ml de aceite de oliva suave.
- 6 g de curry suave en polvo, de composición vegetal.
- 100 ml de agua y hasta 100 ml adicionales para ajustar.
- 15 ml de zumo de limón.
- 5 g de sal, ajustados al gusto.
Alternativas sin complicar la compra
Las espinacas congeladas sirven en una cantidad de 250 g. Descongélalas en el frigorífico, escúrrelas y sigue el tiempo de cocción indicado en su envase al incorporarlas. Si no encuentras jengibre fresco, utiliza 1 g de jengibre molido y añádelo junto al curry. El sabor será diferente, menos fresco, pero seguirá encajando. No cambies el curry en polvo por una pasta en la misma cantidad: su concentración y sus ingredientes pueden variar mucho.
Preparación paso a paso
- Enjuaga los garbanzos en un colador y deja que escurran. Lava las espinacas si el envase no indica que están listas para usar. Pica la cebolla fina y ralla ajo y jengibre. Agita o remueve la leche de coco para reunir la parte grasa y la líquida antes de medirla.
- Calienta el aceite en una cazuela ancha de unos 4 litros. Pocha la cebolla 8–10 minutos a fuego medio-bajo, removiendo de vez en cuando. Debe ablandarse y volverse translúcida, sin tomar un color oscuro.
- Añade ajo y jengibre y cocina 1 minuto. Incorpora el curry y mezcla durante 20–30 segundos. Vierte enseguida el tomate para evitar que las especias se quemen. Cocina 8 minutos a fuego medio, hasta que el tomate pierda parte de su agua.
- Agrega los garbanzos, la leche de coco y los 100 ml de agua. Añade inicialmente 3 g de sal. Lleva a hervor suave y cocina 10 minutos con la cazuela destapada. La salsa debe empezar a adherirse al dorso de la cuchara, sin quedar tan espesa que se agarre al fondo.
- Incorpora las espinacas en dos o tres tandas. Mezcla cada tanda con la salsa antes de añadir la siguiente. Cocina 4–5 minutos, hasta que todas las hojas estén tiernas. Su volumen bajará mucho, así que no añadas líquido solo porque al principio ocupen toda la cazuela.
- Prueba la salsa y ajusta con los 2 g restantes de sal si hacen falta. Añade el zumo de limón fuera del fuego y remueve. Si está demasiado espesa, utiliza parte del agua adicional caliente; si está muy ligera, deja reducir unos minutos antes de añadir el limón.
- Deja reposar 3 minutos y reparte. Los garbanzos deben estar calientes por dentro y las espinacas, distribuidas por toda la salsa. Evita un reposo largo al fuego, que oscurece las hojas y concentra demasiado el conjunto.
Cómo acompañar la salsa
Sirve en cuencos amplios o platos hondos, con algo de salsa alrededor de los garbanzos. Un pan plano o una pequeña guarnición de arroz blanco pueden acompañar como preparación aparte. No hace falta añadir ambos si quieres una comida menos abundante.
El agua fresca con unas hojas de menta es una opción sin alcohol que combina con el jengibre y el limón. Para preparar el curry con antelación, reserva las espinacas para el último calentamiento. Refrigera pronto la base en recipientes poco profundos a 5 °C como máximo y vuelve a llevarla a un hervor suave antes de incorporar las hojas.








