Esta ensalada juega con tres texturas fáciles de distinguir: espinaca tierna, remolacha cocida y aguacate cremoso. Las pipas de girasol añaden el crujiente que falta y el limón evita que el conjunto resulte demasiado dulce. No necesita horno ni una cocción larga si partes de remolacha cocida al natural.
Dentro de las ensaladas de otoño ofrece una opción de montaje rápido y colores intensos. La clave está en mezclar poco: así el aguacate conserva su forma y la remolacha no acaba tiñéndolo absolutamente todo. Las cantidades dan un entrante generoso para cuatro personas.
Ingredientes que dan carácter al plato
Escoge espinacas de hoja pequeña, enteras y sin zonas húmedas oscuras. Si utilizas una bolsa lista para consumir, respeta las instrucciones de conservación y uso. La remolacha cocida envasada al vacío resulta práctica, pero debe ser al natural: la versión encurtida incorpora vinagre y cambia por completo el equilibrio del aliño.
El aguacate tiene que ceder ligeramente al presionarlo con suavidad, sin estar hundido ni excesivamente blando. Importa más ese punto que su tamaño. Las pipas se compran peladas, sin sal y preferentemente sin tostar para controlar el tostado en casa. Aportan sabor con una cantidad pequeña y no conviene sustituirlas por un puñado desmedido de semillas.
Curiosidades de sus ingredientes
La espinaca y la remolacha parecen muy diferentes cuando llegan al plato, pero pertenecen a la misma familia botánica, las amarantáceas. La ficha de Beta vulgaris de Kew permite comprobar ese parentesco. Es una curiosidad sobre las plantas utilizadas, no una prueba de que esta ensalada tenga una receta tradicional única.
Todavía más llamativo es que la remolacha y la acelga son formas cultivadas de la misma especie. La selección agrícola ha favorecido partes distintas de la planta: en un caso interesa la parte engrosada y en otro las hojas y las pencas. Basta mirar una acelga de tallo rojo para encontrar un parecido que el mostrador de la frutería a veces disimula.
Cómo preparar ensalada de espinacas, remolacha y aguacate con pipas de girasol
Cuatro raciones de entrante. Dificultad: fácil. Preparación activa: 17 minutos. Tostado de pipas: 3 minutos. Enfriado de pipas: 5 minutos, simultáneo al corte. Tiempo total aproximado: 20 minutos. Se parte de remolacha ya cocida.
Ingredientes para cuatro personas
- 160 g de espinacas tiernas limpias.
- 350 g de remolacha cocida al natural, pelada y escurrida.
- 2 aguacates medianos, unos 400 g con piel y hueso (aproximadamente 250 g de pulpa).
- 35 g de pipas de girasol peladas y sin sal.
- 40 ml de aceite de oliva virgen extra.
- 25 ml de zumo de limón.
- 2 g de sal fina.
- 0,3 g de pimienta negra molida.
Sustituciones y ajustes
Puedes usar 35 g de pipas ya tostadas sin sal y omitir el paso de sartén. Para esta versión no sustituyas la remolacha cocida por la misma cantidad cruda: su dureza exigiría rallarla o cocinarla. Si falta aguacate, el plato cambia de carácter; es preferible reservar esta receta para cuando encuentres una pieza en su punto.
Preparación paso a paso
- Prepara las espinacas. Si no vienen listas para consumir, lávalas bajo agua corriente y sécalas bien. Revisa los pecíolos y corta los que resulten largos o duros. Reserva las hojas en una ensaladera amplia.
- Pon las pipas en una sartén pequeña sin aceite. Tuesta a fuego medio durante 2-3 minutos, moviéndolas con frecuencia. Retíralas cuando algunas empiecen a dorarse y desprendan aroma. Pásalas a un plato para detener el tostado y que se enfríen.
- Escurre la remolacha y seca su superficie con papel de cocina. Córtala sobre una tabla en gajos de unos 2 cm de grosor. Mantén los trozos aparte para no manchar las espinacas durante los demás preparativos.
- Bate el zumo de limón con la sal y la pimienta en un cuenco. Añade el aceite y vuelve a batir. Separa aproximadamente un tercio de esta mezcla para el aguacate.
- Lava el exterior de los aguacates. Ábrelos longitudinalmente, retira los huesos con una cuchara y extrae la pulpa. Córtala en láminas de alrededor de 1 cm. Báñalas con el aliño reservado usando una cuchara, sin removerlas con fuerza.
- Reparte el resto del aliño entre las espinacas y la remolacha, mezclándolas por separado. Coloca primero las hojas en una fuente y distribuye los gajos de remolacha entre ellas.
- Añade las láminas de aguacate y reparte las pipas frías por encima. Termina con el aliño que haya quedado en el cuenco del aguacate. Sirve enseguida para mantener bien definidas las texturas.
El detalle que conviene cuidar
No viertas en la ensalada el líquido del envase de remolacha: aporta humedad y hace que el aliño pierda cuerpo. Tampoco conviene colocar las pipas recién salidas de la sartén sobre las espinacas. Si la pulpa del aguacate se aplasta al cortarla, utiliza una cuchara para obtener porciones y deposítalas directamente en la fuente, sin intentar forzar láminas perfectas.
Presentación y acompañamientos
Un plato blanco o una fuente clara permite apreciar mejor los colores. Distribuye los gajos sin cubrir todas las hojas y coloca el aguacate con la parte cortada visible. Un poco de pan integral, servido aparte, completa el entrante sin obligarte a añadir más ingredientes a la ensalada.
Puedes acompañarla con agua con gas o con una bebida sin alcohol poco dulce. Para adelantar trabajo, deja escurrida y cortada la remolacha en un recipiente cerrado en la nevera y conserva las pipas tostadas ya frías por separado. Abre el aguacate al final: el limón ayuda al aspecto de la superficie, pero no sustituye la refrigeración.








